Historias Compartidas: Signature - 3

Por Ezequiel Witty Winter Literatura

Esta es una nueva categoría de donde entre varios amigos armamos una historia colectiva.

Semana a semana iré subiendo nuevas narrativas de diferentes personas que componen una misma historia.

Si tenés ganas de participar de esta historia enviá un mail a signature@geekout.com.ar

Bienvenidos a Signature.

 

Witty

Jueves 22 de Agosto

00:07

 

   La carrera fue larga, unas 8 cuadras, mis pulmones quemaban. Mi cabeza me pedía que me siguiera moviendo. Siempre me fue difícil controlar el miedo, más aún el miedo a la oscuridad.

   Me detengo unos segundos para recuperar el aliento, y tras la primera bocanada de aire me arrimo al resguardo de un sauce, como si este me fuera a proteger de aquello de lo que huyo.

   Continúo mi camino hacia el puente tigre, ya pasé prefectura, no hay signos de luz ni nada.

– De Guatemala a guatepeor. – Digo por lo bajo

   Comienzo a buscar el celular, no para de llover.

– Cómo hago para secarme las manos y hacerlo funcionar? No se, pero algo tengo que hacer…

   Miro de nuevo y sigue todo oscuro. Mejor me dejo de joder y empiezo a caminar, Laura se va a preocupar si no la llamo.

   Comienzo a caminar por el lado de la costa, planeando hacia dónde correr en caso de peligro. En momentos así cualquier ruido sobresalta, todo es una potencial amenaza.

– Hace mucho que no tenía tanto Cagazo.

   Intento correr y a los pocos pasos me empieza a doler el bazo y no logro respirar bien.

– Odio mi patético estado físico.

   Continúo caminando despacio intentando no hacer ruido alguno. Tarea realmente dificil.

   Escucho que cae otro trueno muy cerca, del susto me caigo al piso y me embarro.

   El miedo y el enojo se convierten en un ataque de ira que me lleva a gritar.

– La puta madre!!! Algo más??!!

   Por fin llego al puente Tigre y para mi sorpresa del otro lado hay luz. Momentos como este hacen que uno esté feliz de vivir.

   Habiendo pasado por varios estados y pensando en lo que fue el camino previo me apoyo en la baranda y me da una patada de descarga a tierra.

– Como si no me hubiera asustado lo suficiente, ahora me da patada. La concha de la puta Lora!!!!

   Claro, ahora que hay luz soy re guapo y malo, pienso para adentro y sonrío. Ya con una sonrisa en el rostro voy hasta la parada del 60. Después de lo que pasó esto es un sueño.

   En la parada, mientras espero, tanteo la tarjeta, el celular, la cigarrera y considero: podría ir a retirar unos pesos al banco y esa vocecita de conciencia me dice “vos sos pelotudo o comes vidrio”.

   Para mi alegría, un 60 de Flemming aparece a los pocos minutos de esperar. Al subir el chofer parecía muy contento de ver alguien mojado.

– Buenas noches, uno a cabildo y juramento.

   El chofer ni siquiera responde al saludo, marca la tarifa, pago sin prestar atención y voy pensando como hago para secarme y usar el teléfono.