¡Todo lo que siempre quisiste saber sobre el rol! Episodio 6

Por Federico Fontana Notas ¡Todo sobre el rol! Rol

Nuestro personaje

Hasta ahora estuvimos viendo cuales son las distintas alternativas que existen para poder jugar al rol en cuanto a sus variables principales: universo y sistema. Pero hay mucha más tela para cortar. En el corazón de cada partida existen jugadores, y del corazón de cada uno nace el protagonista de la historia: el personaje.

Y si, los jugadores tomamos las decisiones, interactuamos entre nosotros y proponemos situaciones, pero quien está en el ojo de la tormenta es nuestro personaje.

Muy contrariamente a lo que se dice, un personaje no es un avatar de nosotros mismos, y tampoco es un papel que el jugador interpreta. Un personaje es una construcción original que cada jugador/a genera (o no, pero es mejor que cada jugador participe activamente en el proceso de creación) y que refleja un aspecto, no de si mísm@ pero de su imaginación.

Hay que entender que vamos a jugar con nuestro personaje, pasaremos mucho tiempo diciendo que es lo que va a hacer y es mejor que nos encontremos muy a gusto para hacerlo. Y que tengamos en cuenta que NO SOMOS NOSOTROS. Es un personaje con el que jugamos, y con toda la energía que le podemos poner a su interpretación es una construcción con el fin de contar una historia. Podemos infundirle aspectos nuestros, de quienes somos o de quienes querríamos ser, pero al final de cuentas sólo existe como una historia en la narrativa compartida de nuestra mesa.

Con todo eso dicho, es muy importante que podamos nutrir a nuestro personaje de realidad, dentro de su universo, y que esto se vea reflejado en el sistema de juego. Generalmente los universos de productos conocidos, como libros o películas, tienen mucho espacio en el reglamento para describir en detalle la ambientación de cada raza, profesión o clase disponible para elegir. Los sistemas basados en la historia o en mitos contemporáneos (como los vampiros o los hombres lobos) se toman más tiempo en la descripción de la sociedad y en las interacciones de los distintos clanes o estamentos a los que nuestro personaje deberá responder.

Como ejemplo tomemos el Juego de Star Wars y confrontemoslo con el Aquelarre, juego de rol demoníaco-medieval. En el primero son descritas distintas razas con las que se puede jugar, la incidencia de la fuerza en cada una y las posibilidades de profesiones que tienen por haber nacido de esa forma. En el segundo, todos los personajes son humanos. Por lo tanto describe con detalle la sociedad medieval, el lugar que tendrá por su nacimiento y la interacción entre las distintas clases sociales y la manera en la que el jugador podrá ascender (o bajar) en la escala social.

Y esto se debe a que la ambientación se corresponde con la realidad… ¡del juego! Ésta característica es fundamental a la hora de crear a un personaje que nos guste interpretar. Puede dar tanto placer interpretar algo fantástico como a alguien absolutamente normal en su contexto. Nunca se considera que un personaje es un héroe, pero a lo largo de la historia puede convertirse en uno. Curiosamente, el juego de Star Wars describe las acciones de los personajes de las películas en términos de juego, como éxitos especiales con tiradas superlativas. Y eso es lo que hace que el sistema pueda describir el universo. Y para cada personaje habrá un espacio muy particular con su descripción completa y su evolución: la hoja de personaje, de la cual hablaremos en nuestra próxima entrega.