Battlelore 2da edición, Halcones, demonios y mística wargamera

Por Caver Ramos Juegos de Mesa Reseñas importados

Un poco de Historia

Memoir 44, es uno de los juegos de escaramuza para dos jugadores mejor conocidos y con más historia de los últimos tiempos. El sistema de Command and Colors presente en ese juego, creado por Richard Borg (una maquina según dicen) tuvo luego adaptaciones a otros conflictos históricos (particularmente los napoleónicos) y luego a otros universos (particularmente Westeros en el mítico Battles of Westeros o Battlelore en sus dos ediciones). Pero de todas las encarnaciones que este sistema tuvo la más pulida fue, en la opinión de este humilde reseñador Battlelore Segunda Edición.

Es importante utilizar el nombre completo, porque en este caso el término segunda edición obedece no solo a una mejor grafica respecto de la primera edición sino también a cambios sustanciales en la forma de jugar. Battlelore primera edición (editado por days of wonder) tenía dos elementos que lo hicieron infame para la generalidad del mundo jugon, primero no tenía decidido si quería ser un juego en un mundo fantástico o un juego de un mundo realista (puesto que su trasfondo era l guerra de los 100 años, pero con goblins y enanos escoceses apoyando a cada facción humana en pugna). Por otro lado el juego tenía una complejidad de reglas (no necesariamente traducida en una riqueza de opciones y rejugabilidad) que hacía que cada partida tardara más en colocarse en la mesa y en entender cómo se desenvolverían los combates que aquel que los jugadores efectivamente invertían en jugar o tomar decisiones estratégicas.

Una hora de seteo bien gastada?

Battlelore 1era edicion ¿Una hora de seteo bien gastada?

Un cambio necesitado

Battlelore segunda edición resolvió ambos asuntos, primero el trasfondo indeciso fue cambiado por un trasfondo donde Fantasy Flight Games ubico el juego en su universo fantástico de Terrinoth (tierra donde se ubican además los juegos Runebound y Runewars) y luego se redujo drásticamente la cantidad de reglas, pasando de un manual que superaba el centenar de páginas a uno que posee 20, sin que esto se tradujera en una pérdida de profundidad. Además FFG cambio algunas mecánicas en pos de tener un juego que pudiera desplegarse en aproximadamente 20 minutos (aunque este tiempo tiende a aumentar en ciertos casos).

La guerra por la guerra misma

Ahora hablando de Battlelore segunda edición por sí mismo. Se puede decir que es un juego claramente para dos jugadores(aunque ciertos fanáticos han creado mapas para 3 jugadores y teóricamente combinando dos tableros es posible jugar con 4 jugadores), lo cual lo hace una pobre elección para juego de familia pero una interesante elección para juego de pareja, el set de base trae circa 70 figura en escala de 20 mm en dos colores para facilitar la diferenciación, por un lado están los señores de Dakan en azul(parecidos a un ejército humano normal pero con goles y jinetes de halcón) y por el otro en rojo los Uthuk Y’llan (un ejército netamente demoniaco).

Hermosas y mordibles miniaturas

El juego se desenvuelve en forma de turnos, donde cada jugador jugara una carta que le permite activar determinada cantidad de unidades, siempre y cuando estas ocupen la sección del tablero que la carta jugada habilite. Las unidades activadas podrán moverse, una vez que todas se hayan movido, cada una de estas podrá atacar, ya sea a distancia o con algún arma, utilizando una cantidad de dados especiales determinada por el tipo de unidad (generalmente entre 2 y 4 dados). Una vez hecho esto, el jugador que jugo la carta de mando, revisara si obtiene puntos de victoria (el objetivo del juego es tener 16 o más al principio de un turno), obtendrá cartas de magia (mas sobre estas en un momento) y pasara la iniciativa al otro jugador que jugara una carta, activara unidades de acuerdo a esta, y vera si obtiene puntos de victoria. Y así la iniciativa pasara de un jugador a otro hasta que alguno logre llegar a los proféticos 16 puntos.

2 unidades de la izquierda y 1 del centro van a matar a quien se les ponga en frente

Hasta aquí el juego parece sencillo y hasta quizás genérico, pero es entonces cuando se debe hablar de los dos aspectos que dan vida al juego, por un lado la amplia variedad de unidades disponibles, por otro lado el sistema de magia del juego.

En lo referente a la amplia variedad de unidades, debe entenderse que solamente en el set de base, el juego ya provee cada jugador con 5 tipos distintos de tropa, esto permite un alto nivel de personalización de los ejércitos, y además da a cada jugador la posibilidad de completar su sueño escénico, ya sea la carga de los Rohirrim en el abismo de Helm o el muro de escudos espartanos resistiendo a la horda persa en Termófilas, en Battlelore se puede armar un ejército de esas características en el peor de los casos apoyándose en alguna de las expansiones disponibles (de las cuales hablamos más adelante). Esta capacidad de personalización se ve ampliada puesto que en el juego, también es posible contar con un amplio número de escenarios a elección del jugador, que modifican la forma en que este consigue la victoria, ya sea sosteniendo colinas con sus unidades, o asesinando a las unidades enemigas, siempre habrá algún escenario que el jugador quiera jugar.

Armado de escenario promedio

Si bien todo esto puede sonar avasallante para un jugador no acostumbrado a entrar en los wargames, FFG comprendió esto y proveyó a los jugadores con listas de ejércitos pre armadas en caso de que un jugador no quiera armar la propia. De esta manera Battlelore puede servir a jugadores experimentados, pero también a jugadores casuales que solo quieren divertirse comandando un ejército sin tener que pensar demasiado en su conformación.

Esta variedad se ve ampliada por las expansiones, las cuales proveen a cada ejército de 4 unidades más (incluidos insectos gigantes y magos de combate), y también dan control de bestias neutrales como lo son un dragón y un gigante. Además hay expansiones que permiten tener un nuevo ejército, los no muertos, listo para entrar en acción si algún jugador no desea liderar a los demonios o a los humanos (con dragones no muertos incluidos).

Es así que Battlelore presenta un amplio catálogo de opciones a un precio que puede parecer poco accesible para los boardgamers tradicionales (80 dólares aproximadamente el Core y 40 cada expa de ejercito) pero que por otro lado para los wargamers es un precio de entrada más que aceptable, especialmente en relación cantidad de contenido por dólar invertido.

Mas miniaturas, mas mordibilidad

Más allá del amplio catálogo de escenarios y unidades disponibles, como se dijo anteriormente, Battlelore cuenta con un sistema de magia que también da variabilidad al juego, y que crea un tenso mini juego de gestión de oportunidades y recursos que hace necesario mantener la atención fija en el tablero incluso en el turno del oponente. Esencialmente cada una de estas cartas tiene un coste en recursos (recursos que se generan mayoritariamente gracias a las tiradas de combate) y una condición particular para jugarse (la mayoría son de la índole de “esta carta debe jugarse cuando ocurra X evento” o “cuando X unidad este por activarse usted puede jugar esta carta”). Las recompensas por aprovechar este sistema suelen ser cuantiosas (desde daño extra en los ataques hasta puntos de victoria adicionales), por ende el jugador debe comprender como se integra este sistema y usarlo para su beneficio. Sin embargo, a pesar de su riqueza táctica, este sistema de cartas de magia no es por otro lado un sistema que habilite combos rotos, puesto que hay un límite a la cantidad de cartas que pueden jugarse por turno, por ende los jugadores principiantes no se encontraran apabullados por el masivo uso de esta. Además las expansiones habilitan una limitada pero efectiva personalización de estos mazos de magia añadiendo y quitando cartas a gusto del jugador.

Algunas cartas que complicaran la vida del jugador rojo

Los problemas de la guerra

Hasta aquí se han reseñado los aspectos positivos de Battlelore, enumerados, un sistema de juego accesible, pero rico en decisiones tácticas, unos componentes de primera categoría, un nivel de personalización amplio, sin ser por ello apabullante y un sistema de gestión de recursos integrado que recompensa el pensamiento estratégico. Sin embargo es necesario hablar por otro lado de los problemas que este juego presenta, aunque en realidad estos sean pocos.

El primero y principal es que el tiempo de seteo de Battlelore segunda edición, si bien en comparación con el tiempo de seteo de otros juegos de la misma familia y con la mayoría de los wargames en general, es largo para el jugon promedio, mediando entre los 10 y los 20 minutos, si bien puede decirse con sinceridad que parte de este tiempo de seteo involucra una parte de la experiencia del juego, puesto que es en esta etapa donde se elige el escenario y el ejército, a más de uno no gustara tener que estar un tiempo acomodando miniaturas y losetas de escenografía. El tiempo de guardado también es largo si uno desea guardar el juego de forma organizada. En definitiva, es posible que una persona juegue una partida de Battlelore de entre 60 y 90 minutos, pero que para poder armar el mapa y luego guardar los componentes este un total de 30 minutos, lo cual seguramente no fascinara a varios de los jugadores que desean experiencias rápidas de armar y jugar esta parte laboriosa de la experiencia no deba ser contemplada en el esquema de tiempo.

Luego Battlelore tiene dos problemas que apelaran principalmente a la comunidad wargamer, primero el juego no está en consideración en los planes futuros de la empresa productora en lo que concierne a tener futuras expansiones, por ende el catalogo del juego termina en las expansiones ya mencionadas, esto puede ser muy bueno para aquellos que desean contra con un nivel de opciones superior al ya disponible(sin embargo hay una gran cantidad de contenido generado por los fans del juego que incluye dos facciones nuevas, algunos escenarios de campaña y unidades nuevas para los ejércitos disponibles).

Por otro lado el juego no cuenta con una escena competitiva y tiende a ser en cambio una experiencia que posiblemente el comprador comparta más con amigos de su círculo íntimo que con una comunidad ampliada de jugadores activos.

Sin embargo estos tres puntos (de los cuales es debatible si uno de ellos es realmente un punto en contra) no logran quitar a Battlelore su prestigio como el juego de entrada para quien quiera acceder a los wargames, o para el wargamer o boardgamers que quiera disfrutar de una experiencia bélica en un espacio relativamente reducido y por un precio razonable. Battlelore, en su segunda edición es y será siempre un muy buen juego, con defectos obviamente, pero que de haber tenido un poco más de exposición por parte de sus productores podría haber llegado a ser a los wargames lo que Catan es a los euros.

Armas, rios puede tomar tiempo, pero siempre lo vale para este reseñador 

Puntajes finales:

Componentes: 10, Más allá de la escala en que están las figuras, las esculturas son de excelente calidad en un material muy bueno

Jugabilidad: 8, Las reglas son accesibles pero presentan una riqueza táctica a pesar de su aparente simpleza

Accesibilidad a la mesa: 6, battlelore por desgracia debido a su tiempo de seteo y a que es de 2 jugadores no vera tanto acceso a la mesa como los clásicos wargames de tablero, sin embargo cuando lo haga la experiencia de los jugadores tendera a ser positiva

Puntaje promedio: 8, un gran juego aunque no un esencial en la biblioteca de todo jugon